Dr. Vicente Aprigliano, nuevo académico Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte: “Es fundamental integrar la planificación del transporte con el desarrollo urbano”

VicenteAprigliano

El geógrafo con estudios en Ingeniería de Transportes y especializado en la relación entre movilidad y territorios, busca aportar a la docencia, la investigación y la vinculación con el medio a través de una mirada integradora que dé soluciones a los problemas actuales, con un importante énfasis en la sustentabilidad.

Desde que se retomaron las actividades laborales, escolares y de otro tipo, en modalidad presencial se ha notado un aumento significativo en la cantidad de vehículos en las calles, en especial en las horas punta.


Extensas congestiones y esperas en las paradas del transporte público han prolongado los tiempos de viaje de las personas hacia su destino, algo que para el académico de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte de la PUCV Dr. Vicente Aprigliano “es el resultado de una mala planificación, porque no ha habido una planificación del
transporte público que considere los aspectos del territorio”.


El geógrafo, de origen brasileño, con magister en Ingeniería de Transportes y especializado en la relación entre movilidad y territorios, recientemente incorporado a la mencionada Unidad Académica, aportará a la docencia, a la investigación y a la vinculación con el medio a través de una mirada integradora que dé soluciones a los problemas actuales.


Aprigliano sostiene que las políticas de transporte público locales se han limitado a considerar factores como si el transporte es rápido o si alcanza a cubrir la demanda, pero no ha contemplado elementos ligados a las características de los espacios que muchas veces influyen en que las personas prefieran un vehículo particular antes que utilizar la
locomoción colectiva, lo cual también tiene un fuerte impacto en el medio ambiente porque se suele escoger formas menos sustentables para movilizarse.


“Hay ciertos grupos de la sociedad que tiene más dificultad de desplazamiento como los adultos mayores, los niños o las mujeres, por factores asociados a la sensación de inseguridad, la violencia urbana y el acoso, y cómo esos factores pueden influir en cómo se mueven, por ejemplo, alguien puede no elegir movilizarse en transporte público, en
bicicleta o caminando porque hay temor y entonces prefiere tomar el auto porque le proporciona mayor sensación de seguridad”.

¿Cómo se puede incentivar el uso del transporte público?


Hoy estamos frente a un cambio de paradigma en cuanto a que la planificación del transporte debe conversar con la planificación urbana, es decir, pensar qué personas van a acceder al sistema de transporte y en quiénes no están accediendo, pero deberían hacerlo. Es importante contemplar no sólo la demanda y la frecuencia sino también en
elementos del territorio que pueden estar actuando como barreras para instalar mejores sistemas de transporte, entre ellos es la falta de seguridad en las calles, la distancia del paradero o la ausencia de iluminación en las paradas.


¿Qué otros aspectos se están dejando de lado?


Cuando pensamos en sistemas de transporte se nos viene a la cabeza el bus, el metro, los ascensores, pero creo que un gran paso hoy es pensar en una movilidad más equitativa y eso significa también pensar en los peatones, en cómo la caminata se conecta con los otros sistemas de transporte, en si se conecta con las veredas y las calles y cuáles son las condiciones, es decir, si existe iluminación, paraderos ordenados y veredas en buen
estado.


¿A qué se refiere cuando habla de vincular el sistema de transporte a las características
del territorio?


Se debe planificar el transporte en conjunto con la planificación urbana. Lo que vemos hoy es la consecuencia de una planificación segregada, por un lado, el transporte y la planificación urbana en otra dirección. Estamos frente al crecimiento de las ciudades, pero no ha ido a la par con la calidad de los servicios, la accesibilidad, el transporte y la
distribución del uso de suelo, lo que genera actualmente una segregación socio espacial donde hay familias con menor condición socioeconómica relegadas a vivir en los márgenes de las ciudades porque allí están las áreas más baratas en arriendo, pero también porque hay menos infraestructura. Esto también se refleja en que estas personas
tienen que hacer viajes más largos e invertir más de su bolsillo en transportarse hacia sus
actividades diarias.


El académico señala que en la Región Metropolitana se ha logrado desarrollar una planificación del transporte más integral con elementos vinculados con el territorio, pero “ha sido una política muy centralizada porque cuando vemos la Región de Valparaíso, se aprecia un desfase significativo. Por ejemplo, los buses del transporte público están más
preocupados de recoger pasajeros que de su seguridad”.


Aprigliano también sostiene que a través del transporte se puede dar vida a los espacios públicos al unir diferentes puntos de una ciudad, sin embargo, no se estaría cumpliendo esa función ya que “en las noches no hay nadie, algunos jóvenes tal vez, pero no son espacios accesibles que deberían ser lugares para el ocio, para conversar, encontrarse y
hoy no se ha promovido el tema de la movilidad equitativa y principalmente porque el tema del transporte no se ha preocupado de integrar al aspecto territorial”.

Puntualmente respecto a la ciudad de Valparaíso, ¿qué alternativas podrían mejorar la
movilidad?


Valparaíso puede explorar mucho más la electromovilidad, la que ya ha explorado con los ascensores y los trolebuses. También, veo un gran potencial en Valparaíso en términos del uso de la bicicleta, pero no una de tipo convencional porque sabemos lo difícil que es subir un cerro con una bicicleta mecánica y es precisamente donde viven las personas en su mayoría en Valparaíso, pero sí se puede promover el uso de bicicletas eléctricas.

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